Con enorme alegría, les invitamos a celebrar 50 años de amor.


Se conocieron jóvenes. Se casaron en 1976 con la certeza de quienes eligen el amor por siempre. Cincuenta años después, ese "sí" sigue floreciendo — en cada mañana, en cada hija, en cada hijo, en cada nieta, en cada nieto que llegó a esta familia enorme y hermosa.
"El amor verdadero no envejece. Solo se vuelve más profundo, más sabio, más luminoso."
Hoy los hijos, hijas y nietos les regalamos esta fiesta. Y les regalamos, sobre todo, la eterna gratitud por el ejemplo de sus vidas.
Doce hijas e hijos, y cada uno con su propia historia — pero todos con la misma raíz: el amor de Sebastiana y Celino. Este festejo es también nuestro homenaje.
Contanos si podés acompañarnos y cuántos vendrán. Ayudanos a organizar el festejo.